jueves, 24 de marzo de 2011
La reacción contra el avance humano
Y el burgués de mierda,
como un vil emperador romano
ordena con su pulgar inclinado
al verdugo cabrón,
el impedir el avance
del ser humano...
Ojo abierto
No es de iluminados el ver lo que alrededor pasa y odiarlo. Ni siquiera se debe mirar mucho más haya de nuestra propia realidad para aquello. Con hacerlo seria ya suficiente para sentir dentro de uno la ira y el rencor por este sistema, en el que nos encontramos...
Y mientras los días se extinguen sin que nos alcemos contra esa “mano invisible” que todos vemos. Las cosas se pondrán peor, y peor solo para nosotros...
Por eso, como un conocido lema dice:
NI GUERRA ENTRE PUEBLOS, NI PAZ ENTRE CLASES
(Prologo para "Ojos abiertos" que es un pequeño fanzine de mi autoría y editado gracias a la colaboración de Franco Molina www.ars-drm.blogspot.com )
La Ira
Del fuego y el trueno
la tormenta que asecha
como tempestad que arrasa
odio entre placas
centro de la tierra
que exhalas
así es la ira del explotado
cuando estalla
¡¡¡Teman por sus vidas #@&|$)-8%¬¬!!!
Canallas títeres asesinos
Fuerzas de orden y seguridad... Orden de este sistema que nos caga y seguridad de los bienes de aquellos bastardos que ordenan esta porquería a su justa medida... Brazo armado de la burguesía; verdugos de los insurrectos que no están dispuesto a doblar sus rodillas. ¡¡¡Jodanse!!!
Piezas de un miserable ajedrez
Desde inmemoriales tiempos
a los campos de muertes hemos asistido.
Y nunca verdaderamente se ha agradecido,
la sangre del pecho herido
de aquel “nadie “ que ha caído.
Como podemos comprender el pertenecer a otro,
así como a la tierra entera la han convertido.
Aquella que era de todo hombre, la transformaron
en algo que solo unos cuantos han poseído.
Y nosotros, los más, peleamos entre iguales,
por pastos que no son ni serán nunca los nuestros.
Por unos pocos terminamos luchando y matándonos;
gracias a esos pocos que la vida nos han robado.
Y nos entrenan para asesinar,
una vida hacer desaparecer.
Y nos endurecen para morir
Para por una patria perecer.
¿Que es lo mío tierra que desconozco?
Pueblo duro muchas veces conmigo
Trapo coloreado que le flameas a tu viento
¿Por qué nos enseñan por ti hinchar nuestros pechos?
Flama de la juventud, esperanza de una vida
cae sometida a la ráfaga ensordecedora de la metralla.
¿Dónde servimos mejor a tu “nación”?
¿Tiñendo acaso, de rojo escarlata las tierras de tu “patria”?
No somos más que títeres de las marionetas de su propia ambición,
protegidos por las armas, y por la blindada mente a sus conciencias
que desde siempre a ellos les acompaña.
Envían a cientos y a miles a esos campos de muerte y odio,
cientos y miles que ya no regresaran a casa.
¿Y que es lo que ganamos o perdemos en esta lucha
de eliminar mayor cantidad de almas?
La sangre juvenil empapa los pastos, los lagos,
ríos, mares, cerros, planicies y cordilleras
de la madre tierra que no entiende porque posee hijos tan necios
que no se contentan solo con masacrarla;
necesitan entonces masacrarse entre ellos.
¿Si comprendes tú, explícame el porque de esto?
Pues yo ya no lo entiendo…
La muerte es muerte no hay remedio, por más honores que le hagas,
por más razones que se tengan, es solo eso…
Hermanos que se asesinan entre si,
niños en silencio sepultados bajo los escombros de la inconciencia,
de la necedad y de la estupidez avara.
¿Eso es la patria? ¿Que es tu patria?…
Familias enteras perdidas, huérfanos y viudas, gente muerta…
¿Es esa tu patria? ¿Esa es mi patria?
Dolor, llanto, sufrimiento, ¿valió esto tu pedazo de tierra?
¿Cuanto más vale el inerte suelo que la vida de uno de ellos?
Que ya no reirá, que ya no caminara por sobre lo cual esta muerto.
Cuantas cruces se erguirán al campo abierto, que nadie visitara.
Lagrimas que ya por mejillas no corren, gemidos que no se oyen,
llantos que no lloran pues la muerte ha venido antes de la hora.
¿Es que acaso los muertos pueden llorar a sus muertos?
¿Y quien es el culpable de esto?, no es tanto aquel quien arriba esta
si no más bien, quien no se da cuenta que en el tablero de la vida
no es mas que una pieza del ajedrez que perece en el silencio.
Y toda su culpa recae en no hacer nada por remediar aquello,
pues nuestros enemigos no son los hermanos de un lado o del otro,
sino aquellos quienes pisan por sobre nuestras cabezas.
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